El misterio de la herencia

27.11.2017

Condición: El relato constará de un único párrafo y no se podrán utilizar comas


La residencia de los Scott se erguía orgullosamente en lo alto de las Montañas Davis. El graznido de los cuervos acompañaba la noticia de la insólita muerte del profesor Scott. Su secretario había encontrado el cadáver en su despacho e inmediatamente había llamado a la policía. El detective Richard Jenkins había sido designado para investigar el suceso. Había tardado casi dos horas desde la llamada del secretario en llegar a aquel remoto paraje alejado de la civilización. Halló el despacho tal y como se encontraba instantes después de la muerte del profesor. Este yacía sentado en la silla del escritorio con el cuerpo caído sobre la mesa. De la cabeza había manado abundante sangre. Un rápido vistazo reveló que había muerto de un disparo en la sien derecha. El profesor se apoyaba con su mano derecha en un revólver Smith & Wesson Modelo 10. En su tambor había cinco balas y un casquillo. La pistola solo tenía las huellas del profesor. En su mano izquierda agarraba una plumilla. Jenkins encontró una nota manuscrita sobre el parquet. Parecía haber volado por la corriente que entraba desde la ventana abierta. No se había utilizado papel secante pues la tinta todavía estaba algo húmeda. Jenkins dedujo por el grado de sequedad de la tinta que había sido escrita justo antes de la muerte del profesor. La nota rezaba: Mi vida Hace Años que Carece de Sentido. No Puedo seguir. No Vale la pena Huir más de mi destino. Mi anterior testamento queda Anulado. Dejo todos mis bienes a los miembros del servicio de la Residencia. Siempre he apreciado vuestro intrés por mí. Aquella impactante nota sorprendió a Jenkins. Algo estaba claro: en ella el profesor confesaba haberse suicidado y negaba todo legado a sus herederos legítimos. Una breve búsqueda en los pulcros y bien redactados documentos personales del profesor permitió comprobar que la caligrafía coincidía con la de la víctima. Decidió examinar el resto de la escena. Tanto la nota como el plumín tenían tan solo las huellas del profesor. En el resto de la estancia había huellas de prácticamente todos los miembros de la residencia. Ni en el pomo de la puerta ni en el de la ventana había huellas. El interrogatorio a los inquilinos de la residencia fue fructífero. En el momento del fallecimiento había cinco personas en la vivienda: «Mary Scott. Esposa del fallecido. Cincuenta y tres años. Desempleada. Se encontraba en la cocina hablando con Rose. No escuchó nada debido al elevado volumen de la radio»; «Joseph Cornelius. Jardinero. Cuarenta y dos años. Viudo. Estaba en el jardín arreglando unos tiestos de flores. John lo corrobora. No escuchó nada por encontrarse en el exterior»; «Polly Gant. Sirvienta. Analfabeta. Veintidós años. Limpiaba la habitación de invitados cuando escuchó una detonación. Pensó que eran cazadores y siguió con su trabajo»; «John Hilbert. Secretario. Diabético. Cincuenta y cuatro años. Se encontraba en su habitación cuando escuchó la detonación. Corrió al despacho y descubrió el cuerpo. Acto seguido llamó a la policía. Al mirar por la ventana del despacho vio a Joseph en el jardín»; «Rose Fillis. Cocinera. Familia numerosa. Cuarenta y siete años. Estaba preparando un té para Scott cuando bajó Mary a hablar con ella. No escuchó ningún ruido debido al volumen de la música». Jenkins pudo además recabar información sobre el fallecido. «Doctor Terence Scott. Sesenta y cinco años. Catedrático de filología por la Universidad de Yale. Ejercía de profesor en la universidad local. Le faltaban tres meses para jubilarse. Había acumulado una pequeña fortuna gracias a su cartera de valores. Hablaba con frecuencia de un viaje de varios años por el Atlántico que realizaría en su barco tras su jubilación». El detective finalmente reunió a todo el mundo en el salón principal. «Tras recabar toda la información puedo afirmar dos hechos. Existen varios indicios que apuntan a que el profesor Scott no se suicidó. Fue asesinado por uno de vosotros. Y la nota de suicidio revela quién fue». El revuelo en el salón fue generalizado. «El asesino es indudablemente Joseph Cornelius. Quedas detenido por asesinato». ¿Cómo llegó Jenkins a la conclusión de que Scott fue asesinado? ¿Cómo averiguó quién era el culpable? ¿Cuál pudo ser el móvil del crimen?

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Resolución del caso:

—¿Cómo llegó Jenkins a la conclusión de que el profesor fue asesinado?

Hay varios indicios que descartar que Scott se suicidase. En primer lugar, vayamos a la escena del crimen. El profesor era zurdo, pues tenía el plumín en la mano izquierda. Sin embargo, se había "suicidado" con la mano derecha, pues tenía la pistola en esa mano y además el disparo le había entrado desde ese sitio. ¿Por qué hacer eso? Si yo me voy a suicidar, escribo la nota, seco la tinta (recordemos que el profesor Scott tiene escritos pulcros, dejo el plumín y con la mano rectora me suicido). Todo hace pensar que el profesor fue encañonado mientras escribía esa nota (pues como se confirmó, está escrita por él) y luego nada más terminó le dispararon.

Más cosas. Ni la puerta ni la ventana tenían huellas, al contrario que el resto de la estancia. Eso es muy extraño. Lo lógico sería que tuviesen las huellas de varias personas. El asesino, sin embargo, pecó de escrupuloso, y decidió limpiar todo lo que había tocado (el pomo para entrar, la ventana para abrirla y el arma para dispararla). No se dio cuenta de que la ausencia de huellas también es una prueba.

Por último, la nota. Es tremendamente extraño que alguien se suicide y en su nota de suicido cambie su testamento.

—¿Cómo averiguó que Cornelius era el asesino?

Existe un indicio claro y una prueba algo más rebuscada que incriminan al jardinero. El indicio es su coartada. Dice que no escuchó ningún disparo por encontrarse en el exterior. Sin embargo, la ventana del despacho estaba abierta, así que el sonido debería salido. Esa hipótesis se refuerza con el testimonio de Polly pensando que eran cazadores (es decir, el sonido fue lo suficientemente fuerte como para hacerle pensar a una persona que venía del exterior de la casa) y sobre todo con el hecho de que Cornelius estuviese cerca de la ventana, pues el secretario así lo confesó. Además, los únicos sospechosos plausibles son el secretario y él. La mujer y la cocinera tienen coartada mutua, y no podrían mentir las dos porque a la mujer no le compensaría la muerte de su marido. Polly es analfabeta, no se arriesgaría a hacerle escribir una nota a la víctima sin saber lo que pone.

El asesinato se desarrolló de la siguiente forma. Cornelius entró en el despacho, encañonó al profesor y le obligó a escribir una nota de suicidio. Luego limpió las huellas, mató al profesor, limpió el arma, lo colocó en su mano y se descolgó por la ventana abierta. Una vez fuera, fingió estar haciendo su trabajo.

Y la prueba incriminatoria se encuentra en la nota. Recordemos que Scott era catedrático de filología, es decir, que controlaba de la lengua un montón. Lo suficiente como para escribir un mensaje oculto mientras era encañonado con un arma. Si os fijáis, hay una palabra mal escrita en la carta. Intrés. Obviamente, no es una errata, pues la víctima era profesor de filología. Es una pista. Hay un número intrínseco en esa palabra, el tres. Por otro lado, la nota está plagada de palabras en mayúscula que deberían estar en minúscula. ¿Veis por donde voy?

Coged la tercera letra de cada palabra en mayúscula que debería estar en minúscula y descubriréis el pastel.

—¿Y por qué lo mató?

Cornelius era viudo, es decir, dependía de su sueldo para vivir. Recordemos que Scott estaba a punto de jubilarse y después haría un viaje de varios años en su barco.

En el barco, Scott necesita un secretario, sirvientes, cocineros... pero no jardineros, pues en el mar no hay plantas. O así lo veía Cornelius, despedido, sin hogar y sin sueldo. Su idea fue conseguir el dinero mediante la herencia del profesor.

Y ese es todo el misterio, espero que os haya gustado ^^